Equipamiento en parques infantiles
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Toboganes, columpios, balancines y otro tipo de equipamiento son elementos comunes en la mayoría de parques infantiles. Si bien constituyen una forma de ocio ideal para los más pequeños, los graves riesgos derivados de una mala instalación o mantenimiento deben tenerse siempre presentes.

Los parques infantiles son una forma de ocio tremendamente popular entre la población infantil. Ya sean de uso público o privado, las posibilidades que ofrecen a los niños para relacionarse, desarrollar habilidades y practicar actividades motrices son innumerables. Sin embargo, como cualquier tipo de instalaciones, los parques de estas características precisan de periódicos trabajos de mantenimiento y conservación, pues de otro modo pueden convertirse en elementos peligrosos.
Cabe, en primer lugar, definir de forma más concreta el término “parque infantil”. No únicamente hace referencia a las instalaciones propias de la mayoría de parques y plazas públicas donde los niños se concentran, sino que engloba también los equipamientos de las zonas de recreo privadas o aquellos adquiridos para nuestro domicilio, patio o jardín particular. Además, los mencionados elementos pueden ser de muy diversa índole: toboganes, columpios, estructuras de juego, oscilantes, balancines o cualquier otro que pueda hallarse en zonas de recreo para niños. Por lo tanto, no siempre podremos asociarlo con la adquisición de bienes o productos, sino que en ocasiones hace más referencia al equipamiento propio de servicios públicos o privados.
Sea como sea, todos estos elementos de ocio se hallan fabricados en base a unas directrices concretas destinadas a evitar lesiones físicas de los usuarios. Los niños son particularmente proclives a sufrir daños de
este tipo pues todavía no cuentan con la seguridad o fortaleza necesaria. Para ello se tienen en cuenta tanto los materiales utilizados como las alturas, la disposición de los elementos, sujeciones, anclajes, pavimentos, etc. Todo ello aparece ampliamente detallado en una serie de normativa europea (UNE-EN 1176 y 1177) que pretende minimizar el número de accidentes infantiles en zonas de ocio que se producen anualmente en la Unión Europea.
Lamentablemente, no todos nuestros parques se hallan en un estado de conservación óptimo o poseen todos los requisitos de seguridad que cabría esperar de ellos. De hecho, un elevado porcentaje de los accidentes que tienen lugar entre la población infantil se producen en este marco; en ocasiones debido a una falta de previsión en la instalación de los diferentes elementos, y en otras a causa de una deficiente estado de conservación. Partes rotas, piezas sueltas, tornillos sobresalientes, maderas astilladas, pavimentos deslizantes o inadecuados, etc. Todo ello puede constituir un riesgo notable para la salud.
Consciente de la problemática que entraña la seguridad en el ámbito de los equipamientos para parques infantiles, el Consejo de las Comunidades Europeas incluyó el tema en la Directiva 88/378/CEE relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros sobre la seguridad de los juguetes publicada el 3 de mayo de 1988. En ella se especifica la necesidad de que toboganes, columpios de suspensión, anillas, trapecios, cuerdas y juguetes análogos montados sobre soportes vayan acompañados de las correspondientes instrucciones de empleo y montaje, señalando también la necesidad de efectuar controles o revisiones periódicas si el producto así lo requiere.
Aún así, la ausencia de legislación en esta materia es todavía importante. Si bien existen normas técnicas como la UNE-EN 1176 y 1177 que ofrecen una serie de requisitos en materia de seguridad para evitar accidentes en las zonas de juego, su carácter no es obligatorio. Sólo una minoría de países miembros la aplican en la actualidad. España, por ejemplo, ha optado por una libre aplicación, de modo que en algunas comunidades como Andalucía y Galicia si existe normativa específica pero en otras sigue existiendo un preocupante vacío legal.