El nivel de calidad de vida en nuestra sociedad ha generado un crecimiento en el consumo de agua. Asegurar el servicio permanente de agua potable a la población y la correcta gestión del ciclo integral del agua, desde la captación hasta la depuración de las aguas residuales, supone un reto importante para todas las administraciones públicas implicadas.
Por otra parte, las nuevas normativas fomentan el uso responsable de este recurso esencial. En este sentido, la Unión Europea aprobó el año 2000 la Directiva Marco del Agua.