Cómo leer tu contador
El contador del gas indica el consumo realizado por el usuario y permite a la compañía realizar la facturación sobre el mismo.
Independientemente de quién sea nuestra empresa comercializadora, la encargada de realizar las lecturas periódicas del consumo de gas es siempre la empresa distribuidora. Por ello, sus operarios se desplazan periódicamente (un mínimo de 6 veces al año) para anotar los consumos recogidos en los contadores. Estos trabajadores de la compañía siempre deberán ir correctamente acreditados, por lo que podemos solicitarles la correspondiente identificación.
Si los contadores del gas se hallan en algún cuarto situado en dependencias comunes, la comunidad de propietarios deberá facilitar el acceso a los mismos. Si, por el contrario, el contador se halla dentro de nuestro domicilio, el personal de la compañía deberá solicitarnos la entrada a la vivienda para tomar la lectura, a no ser que facilitemos la misma por vía telefónica, a través de Internet o a mediante las hojas de aviso de lectura que se cuelgan cada cierto tiempo en la escalera o en el ascensor.
A pesar de ello, la compañía deberá verificar el contador físicamente, al menos, una vez al año.
Como sucede con el consumo eléctrico, el hecho de no facilitar la lectura real a la compañía implica que la comercializadora nos facturará en base a un consumo estimado (cálculo aproximado en base a consumos anteriores), que habitualmente es inferior al real. Posteriormente, en el momento en que se realice una lectura real, dicho consumo quedará automáticamente regularizado.
El consumo acumulado en el contador del gas se expresa en m3. La cifra que debemos facilitar a la compañía es la que marque el contador, sin los decimales. Como después podremos comprobar en las facturas, el consumo se expresa en kWh, por lo que en ellas también deberá recogerse el factor de conversión utilizado; éste varía de una región a otra en función del poder calorífico que se suministra, y lo establece el gestor técnico del sistema (por ejemplo, ENAGAS). En el caso de los clientes comerciales y domésticos, los factores de conversión se fijan por municipios.